lunes, 26 de diciembre de 2011

Tarkovski

...a lo absoluto solo se accede por la fe y por la actividad creadora...

domingo, 18 de diciembre de 2011

la magia solo perdura mientras dura el deseo

D.D.

¿Y si pudieras volver atrás en el tiempo, no cogerías todas las horas de dolor y tristeza, y las cambiarías por... por algo mejor?

Todas no. Todas...no.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Felicidades

Seguimos creciendo,
seguimos avanzando,
el mundo no se está convirtiendo en un lugar más pequeño
Tú te estás transformando en una persona más grande.
Hoy te noto cerca...
Sigue así. Encuentrate.
Ya nos encontraremos.
Feliz día.

Un beso.

sábado, 12 de noviembre de 2011

viernes, 11 de noviembre de 2011

en fin...

me gusta pensar en ti...pero no tanto... :)(
que me has hecho.....?

martes, 1 de noviembre de 2011

;)

SOLO POR AMOR - Cuentos para pensar - Jorge Bucay

Camino por mi camino.Mi camino es una ruta con un solo carril, el mío.
A mi izquierda un muro eterno, separa mi camino del camino de alguien que transita a mi lado, del otro lado del muro.
De vez en cuando en este muro hay un agujero, una ventana, una hendidura… y puedo mirar hacia el camino de mi vecino o vecina.
Un día mientras camino, creo ver, del otro lado del muro, una figura que pasa a mi ritmo, en mi misma dirección.
Miro esa figura: es una mujer, es hermosa.
Ella también me ve. Me mira.
La vuelvo a mirar.
Le sonrío… y me sonríe.
Un momento después ella sigue andando su camino y yo apuro la marcha porque espero ansiosamente la próxima oportunidad de cruzarme con esa mujer.
En la próxima ventana me detengo un minuto.
Cuando ella llega, nos miramos a través de la ventana.
Parece tan encantada conmigo como yo con ella.
Le digo por señas lo mucho que ella me agrada.
Me contesta por señas. No sé si significan lo mismo que las mías, pero intuyo que ella entiende lo que quiero decirle.
Siento que me quedaría un largo rato mirándola y dejándome mirar, pero sé que mi camino continúa…
Me digo que más adelante en el camino, habrá seguramente una puerta y quizás pueda yo cruzar a encontrarme con ella.
Nada da más certeza que el deseo, así que me apuro por encontrar la puerta que imagino.
Empiezo a correr con la vista clavada en el muro.
Un poco más adelante la puerta aparece.
Allí está del otro lado, mi ahora deseada y amada compañera, esperando, esperándome.
Le hago un gesto, ella me devuelve un beso en el aire.
Me hace una seña como llamándome. Es todo lo que necesito.
Emprendo contra la puerta para reunirme con ella, de su lado del muro.
La puerta es muy estrecha, paso una mano, paso el hombro, hundo un poco la panza, me retuerzo un poquito sobre mí mismo, casi consigo pasar mi cabeza pero mi oreja derecha se queda trabada.
Empujo.
No hay caso, no pasa.
Y no puedo usar mi mano para torcerla, porque no podría poner ni un dedo allí…
No hay espacio para pasar con mi oreja, así que, tomo una decisión…
(Porque mi amada está allí, y me espera…).
(Porque es la mujer que siempre soñé y me llama…)
… Saco una navaja de mi bolsillo y de un sólo tajo rápido, me animo a darme un corte en la oreja para que mi cabeza pase por la puerta.
Y tengo éxito, mi cabeza consigue pasar…
Pero después de mi cabeza, veo que es mi hombro el que queda trabado.
La puerta, no tiene la forma de mi cuerpo.
Hago fuerza, pero no hay remedio, mi mano y mi cuerpo han pasado, pero mi otro hombro y mi otro brazo no pasan…
Ya nada me importa, así que…
Retrocedo, y sin pensar en las consecuencias, tomo envión y fuerzo mi paso por la puerta.
Al hacerlo, el golpe desarticula mi hombro y el brazo queda colgando como sin vida, pero ahora, afortunadamente, en una posición tal que no puedo atravesar la puerta…
Ya casi… casi, estoy del otro lado.
Justo cuando estoy a punto de terminar de pasar por la hendidura, me doy cuenta de que mi pie derecho se ha quedado enganchado del otro lado.
Por mucho que fuerzo y me esfuerzo, no puedo pasarlo.
No hay caso, la puerta es demasiado angosta para que mi cuerpo entero pase por ella.
Demasiado angosta, no pasan mis dos pies…
No lo dudo. Estoy ya casi al alcance de mi amada.
No puedo echarme atrás… Así que, agarro el hacha, y apretando los dientes, doy el golpe y desprendo la pierna.
Ensangrentado, a los saltos, apoyado en el hacha y con el brazo desarticulado, con una oreja y una pierna menos, me encuentro con mi amada.
Le digo:
- Aquí estoy. Por fin he pasado. Me miraste, te miré, me enamoré. He pagado todos los costos por ti… Todo vale en la guerra y el amor. No importan los sacrificios… valían la pena si eran para encontrarse contigo… para poder seguir juntos… juntos para siempre…
Ella me mira, se le escapa una mueca y me dice:
- Así no, así no quiero… A mí me gustabas cuando estabas entero.

martes, 25 de octubre de 2011

Kaede

Hubiera creído todo lo que decías, si lo hubieras dicho con los ojos cerrados.

domingo, 23 de octubre de 2011

Barna

Nada es pequeño ni grande,
todo es una mirada,
y es ésta,
la que puede ser Grande o Pequeña.

jueves, 20 de octubre de 2011

Ganas

Tengo ganas de conversaciones largas con usted
acurrucaos frente a una candela
de esas que rayan lo de dentro
y se vuelven dificiles cuando aparecen verdades
que no se suelen ver.

domingo, 2 de octubre de 2011

eh!

¿qué quieres que haga?

sábado, 17 de septiembre de 2011

¿lo que importa es la mirada?








No es lo mismo los ojos que la mirada...
Lo que dice tu boca no es lo mismo que me cuenta ella...













http://grooveshark.com/#/s/Le+Voy+A+Cobrar+A+Tus+Labios+Tus+Miradas/20gYUJ?src=5

jueves, 15 de septiembre de 2011

otra ve

fobia, asfixia, angustias, taquicardias, y el cardias levantao por úlceras...poneos en guardia

lunes, 12 de septiembre de 2011

....

No soy un artista... soy un capullo sin trabajo y con suerte.

jueves, 8 de septiembre de 2011

echemos las potas

A la puta que se llevó mis ganas de escribir poemas:
Que no te jodan!

miércoles, 22 de junio de 2011

Piensa en cosas encantadoras

Te robaré tu sombra, para que tengas que volver por ella...

lunes, 13 de junio de 2011

Mariposa

Mariposa de alas negras,
volando en medio de un huracán,
dándo fuerzas para que nada lo detenga,
y ella pueda llegar dónde siempre soñó poder volar.

lunes, 9 de mayo de 2011

la flor

El principito atravesó el desierto y no encontró más que una flor. Una flor de tres pétalos, una flor de nada...
- Buenos Días- dijo
el principito.

-Buenos días - dijo la flor.
-¿Dónde están los hombres? - Preguntó cortésmente el principito.

Un día la flor había visto pasar una caravana.
-¿Los hombres? Creo que existen seis o siete. Los he visto hace años. Pero no se sabe nunca dónde encontrarlos. El viento los lleva. No tienen raíces. Les molesta mucho no tenerlas.
-Adiós - dijo el principito.
-Adiós - dijo la flor.


El principito (Antoine De Saint-Exupéry)

miércoles, 4 de mayo de 2011

NINFA

En la mitología griega, una ninfa (en griego antiguo νύμφα) es una deidad femenina menor de la naturaleza, típicamente asociada a un accidente geográfico o lugar concreto, a pesar de lo cual eran designadas por el título de olímpicas, convocadas a las reuniones de los dioses en el Olimpo y descritas como hijas de Zeus. Diferentes de los dioses, las ninfas suelen considerarse espíritus divinos que animan la naturaleza, y ser representadas en obras de arte como hermosas doncellas, desnudas o semidesnudas, que aman cantar y bailar; poetas posteriores las describen a veces con cabellos del color del mar.[1] Se creía que moraban en la tierra: en arboledas, en las cimas de montañas, en ríos, arroyos, cañadas y grutas.[2] Según el lugar que habiten, se les llama Agrónomos (ἀγρονόμοι),[3] Orestíades (ὀρεστιάδες)[4] y Náyades (νηϊάδες).[5] Aunque nunca mueren de viejas o por enfermedad, y pueden engendrar de los dioses hijos completamente inmortales, ellas mismas no son necesariamente inmortales, pudiendo morir de distintas formas.

Homero las describe con más detalle presidiendo sobre los juegos, acompañando a Artemisa,[6] bailando con ella, tejiendo en sus cuevas prendas púrpuras y vigilando amablemente el destino de los mortales.[7] A lo largo de los mitos griegos actúan a menudo como ayudantes de otras deidades principales, como el profético Apolo, el juerguista dios del vino Dioniso y dioses rústicos como Pan y Hermes. Los hombres les ofrecían sacrificios en solitario o junto con otros dioses, como por ejemplo Hermes.[8] Con frecuencia eran el objetivo de los sátiros.

El matrimonio simbólico de una ninfa y un patriarca, a menudo el epónimo de un pueblo, se repite sin fin en los mitos fundacionales griegos; su unión otorgaba autoridad al rey arcaico y su linaje.

Etimología

Las ninfas son personificaciones de las actividades creativas y alentadoras de la naturaleza, la mayoría de las veces identificadas con el flujo dador de vida de los manantiales: como señala Walter Burkert, «la idea de que los ríos son dioses y las fuentes ninfas divinas está profundamente arraigada no solo en la poesía sino en las creencias y rituales; la adoración de estas deidades está limitada solo por el hecho de que se identifican inseparablemente con una localidad concreta.»[9]

La palabra griega νύμφη significa ‘novia’ y ‘velado’ entre otras cosas; es decir, una joven en edad casadera. Otros hacen referencia a esta palabra (y también a la latina nubere y a la alemana Knospe) como una raíz que expresa la idea de ‘crecer’ (según Hesiquio de Alejandría, uno de los significados de νύμφη es ‘capullo de rosa’).
[editar] Adaptaciones

Las ninfas griegas eran espíritus invariablemente vinculadas a lugares, no muy diferentes de los genii loci latinos, y la dificultad de transferir su culto puede verse en el complicado mito que llevó Aretusa a Sicilia. En las obras de los poetas latinos educados en griego, las ninfas absorbieron gradualmente en sus categorías a las divinidades indígenas italianas de los manantiales y los cursos de agua (Juturna, Egeria, Carmenta, Fonto), mientras que las Linfas (originalmente Lumpae) o diosas del agua italianas, debido a la similitud fortuita de sus nombres, pudieron ser identificadas con las ninfas griegas. Es improbable que las mitologías de los poetas romanos clasicistas influyeran en los ritos y cultos de las ninfas individuales veneradas por los campesinos en las fuentes y cañadas del Lacio. Entre los romanos cultos su esfera de influencia fue reducida, y aparecen casi exclusivamente como divinidades del medio acuático.
[editar] Clasificación y adoración
Ninfa Fluvial, por Mathurin Moreau.

Todas las ninfas, cuyo número es casi infinito, pueden ser divididas en dos grandes clases. La primera abarca todas aquellas que pueden ser consideradas como un tipo de divinidad inferior, reconocida en el culto de la naturaleza. Los griegos antiguos veían en todos los fenómenos ordinarios de la naturaleza alguna manifestación de la divinidad. Fuentes, ríos, grutas, árboles y montañas: todos les parecían cargados de vida, y no eran más que las encarnaciones visibles de otros tantos agentes divinos. Los saludables y beneficiosos poderes de la naturaleza eran pues personificaciones y considerados otras tantas divinidades, y las sensaciones producidas en el hombre por la contemplación de la naturaleza (sobrecogimiento, terror, alegría, placer) se atribuían a la acción de diversas deidades de la naturaleza. La segunda clase de ninfas son personificaciones de tribus, razas y estados, tales como Cirene y otras.

Las ninfas de la primera clase deben ser de nuevo divididas en varias especies, según las diferentes partes de la naturaleza de las que sean representativas:

* Ninfas del elemento acuático: Deben mencionarse primero a las ninfas del océano, las Oceánides (Ὠκεανίδες u Ὠκεανῖναι; o ninfas marinas, νύμφαι ἅλιαι), que son consideradas hijas de Océano,[10] y a continuación a las ninfas del Mediterráneo o del mar interior, que son consideradas hijas de Nereo, por lo que son llamadas Nereidas (Νηρεΐδες).[11] Los ríos eran representados por las Potámides (Ποταμηΐδες), quienes, como divinidades locales, eran bautizadas según sus ríos como Aqueloides, Anígrides, Amnisíades o Pactólides.[12] Pero las ninfas del agua dulce, ya sea de ríos, lagos, arroyos o pozos, son también designadas por el nombre general de Náyades (Νηΐδες), aunque tengan además sus nombres específicos, como Creneas (Κρηναῖαι), Pegeas (Πηγαῖαι), Ἑλειονόμοι, Limnátides (Λιμνατίδες) o Limnades (Λιμνάδες).[13] Incluso los ríos de las regiones inferiores (el Inframundo) se describen con sus ninfas, de ahí las Nymphae infernae paludis (‘ninfas del pantano infernal’) y las Avernales.[14] Muchas de estas ninfas presidían sobre las aguas o las fuentes, creyéndose que inspiraban a quienes bebían de ellas, por lo que se pensaba que las propias ninfas estaban dotadas de poderes proféticos u oraculares y los inspiraban a los hombres, otorgándoles así el don de la poesía.[15] Los adivinos o sacerdotes inspirados eran por esto llamados a veces ninfileptos (νυμφύληπτοι).[16] Sus poderes, sin embargo, varían con los de la fuente sobre la que presiden, considerándose así que algunas tenían el poder de devolver la salud a las personas enfermas,[17] y como el agua es necesaria para alimentar a la vegetación así como a todos los seres vivos, las ninfas acuáticas (Hidríades, ἱδριάδες) eran también adoradas junto con Dioniso y Deméter como dadoras de vida y bendición a todas las criaturas, y este atributo es expresado por una variedad de epítetos, tales como καρποτρόφοι, αἰπολικαί, νόμιαι (‘nomias’), κουροτρόφοι (‘curótrofas’) y otros. Como su influencia era de esta forma ejercida sobre todas las secciones de la naturaleza, aparecen con frecuencia relacionadas con divinidades superiores, como por ejemplo con Apolo, el dios profético y protector de las manadas y rebaños;[18] con Artemisa, la cazadora y protectora del juego, pues ella misma fue originalmente una ninfa arcadia;[19] con Hermes, el fructífero dios de los rebaños;[20] con Dioniso[21] y con Pan, los Silenos y los Sátiros, a quienes se unían en deleites y bailes báquicos.
* Ninfas de las montañas y grutas, llamadas Oréades (Ὀρειάδες) y Orodemníades (Ὀροδεμνιάδες), pero a veces también por nombres derivados de las montañas concretas que habitaban, como Citerónides (Κιθαιρωνίδες), Pelíades (Πηλιάδες), Coricias (Κορύκιαι), etcétera.[22]
* Ninfas de los bosques, arboledas y praderas, donde se creía que a veces se aparecían y asustaban a los viajeros solitarios. Eran designadas por los nombres Alseides (Ἀλσηΐδες), Ὑληωροί, Auloníades (Αὐλωνιάδες) y Napeas (Ναπαῖαι).[23]
* Ninfas de los árboles, de las que se creía que morían junto con los árboles en los que vivían y con los que habían llegado a existir. Eran llamadas Dríades (Δρυάδες), Hamadríades (Ἁμαδρυάδες) o Adríades (Ἀδρυάδες), de δρῦς, que significa no sólo ‘roble’ sino también cualquier árbol silvestre que crece majestuoso. Las ninfas de los árboles frutales eran llamadas Mélides (Μηλίδες), Melíades (Μηλιάδες), Epimélides (Ἐπιμηλίδες) o Hamamélides (Ἁμαμηλίδες). Parecen ser de origen arcadio y nunca aparecen junto con los grandes dioses.[24]

La segunda clase de ninfas, que estaban relacionadas con ciertas razas o localidades (Νύμφαι χθόνιαι),[25] tienen normalmente un nombre derivado de los lugares con los que estaban asociadas, como Nisíadas, Dodónidas o Lemnias.[26]

Los sacrificios ofrecidos a las ninfas solían consistir en cabras, corderos, leche y aceites, pero nunca vino.[27] Eran adoradas y honradas con santuarios en muchas partes de Grecia, especialmente cerca de las fuentes, arboledas y grutas, como por ejemplo cerca de una fuente en Cirtones,[28] en Ática,[29] en Olimpia,[30] en Mégara,[31] entre Sición y Fliunte[32] y en otros lugares.