martes, 22 de junio de 2010

viernes, 11 de junio de 2010

Grata sorpresa

Me he encontrado con esta entrevista en mis tardes de estudio...no os pregunteis ¿por qué?Pero este hombre lo ve claro,cosa que es dificil por estos tiempos. Dice cosas muy importantes. Fernando Signorini, preparador físico de la selección Argentina de fútbol. Atentos y pensad.
kike

Argentina juega en el grupo B, conoce a sus rivales

Es el hombre que reúne a los jugadores antes de cada partido. Es la voz que más escuchan los integrantes de una de las plantillas más talentosas, complejas y heterogéneas del fútbol mundial. Maradona es el seleccionador de Argentina y Fernando Signorini (Lincoln, Provincia de Buenos Aires, 1960) algo más que un preparador físico. Acompañó a Maradona en los Mundiales de 1986 y 1990. En su tercera Copa, quiera o no, ejerce de líder espiritual.



Pregunta. En 2006, cuando terminó el Mundial usted escribió una apología del cabezazo de Zidane diciendo que hizo bien en agredir a Materazzi porque defendía su dignidad, y la dignidad de las personas está por encima de todo, incluso de un Mundial.

Respuesta. Para mí Zidane lanzó un mensaje maravilloso para el que lo quiera tomar, porque en este mundo globalizado con tanto utilitarista dando vueltas, a lo mejor es imposible que lo entiendan.

P. ¿De qué habla con los jugadores antes de cada partido?

R. Hablamos sobre cómo organizar la entrada en calor porque eso lo delego en ellos. Para eso son profesionales y son el mejor equipo del mundo. Yo no puedo ser el vanidoso de turno que va para hacerse ver y pone conitos y da órdenes. Yo los libero. Los invito a pensar y los comprometo para que cada uno elija lo que tenga que hacer. Acentúo esa confianza en el delegar. Ya dijo Atahualpa Yupanqui que "la vanidad es yuyo malo que envenena toda huerta". Si un jugador profesional no está en condiciones de hacer su propia entrada en calor entonces se tiene que dedicar a otra. Yo prefiero ser lo menos necesario posible. Los preparadores físicos son una de las cosas menos necesarias en la conformación de un equipo de fútbol.

P. En el Madrid de Ronaldo y Zidane, Vicente del Bosque comprobó que cuanto menos entrenaban los jugadores mejor estaban físicamente.

R. Se lesionaban menos porque entrenaban menos. ¿Por qué antiguamente no había tantos lesionados? La pubalgia es una enfermedad nueva que ha llenado de dinero a los traumatólogos. Es la locura del entrenamiento. ¿Por qué hay que entrenar? Hay que entrenar desde la racionalidad. Cada vez corren más en la montaña y en el mar con el agua hasta las rodillas. Un día va a aparecer un tiburón y se va a comer a alguno.

P. Si la preparación física no es relevante, ¿cómo cree usted que puede ayudar a los jugadores?

R. Cinco siglos antes de Cristo Sócrates desarrolló esa técnica dialéctica llamada mayéutica. A través de preguntas descubría a las personas verdades que estaban ocultas en ellas y que ni ellas sabían que sabían. Es este juego el que hay que trasladarles a los jugadores. He hablado con muchos de los más emblemáticos de la selección argentina y llegamos a la conclusión de que, con su experiencia, y con la ayuda de un buen médico para casos muy puntuales, cualquiera de ellos sería capaz de entrenarse solos. "¿Entonces para qué es importante el preparador?", les pregunté. Y uno alzó sus dos manos entrelazando los dedos. Para tratar de que el grupo funcione de la mejor manera. Fundamentalmente con una fuerza que no se logra en el gimnasio y que es la fuerza más poderosa que acompaña al ser humano: la fuerza del afecto. Siempre les digo que para poder ayudarlos los tengo que conocerlos. Salvo que seas Gandhi, es muy difícil ayudar a quien no conoces. Y sobre todo, además de conocerlos los tengo que querer porque a una persona querida se la puede ayudar mucho mejor. Para eso uno tiene que tener la capacidad de poder llegarles de una manera tal que ellos puedan sentir afecto y hacer de ese afecto una especie de cobertura que nos ayude a todos a conseguir un título deportivo, y punto. Esto no va a cambiar la historia de Argentina ni del mundo. Argentina ya tiene dos campeonatos del mundo ganados y sin embargo hay niños que siguen padeciendo hambre en un país que tiene todos los alimentos habidos y por haber.

P. En el 2002 muchos jugadores se sintieron culpables. Se les transfirió la responsabilidad de sostener a Argentina en un momento de crisis económica...

R. Estamos metidos en una gran confusión. He comprado un montón de libros para formar una pequeña biblioteca en la concentración. De Galeano compré 'El fútbol a sol y a sombra', 'Las venas abiertas de América Latina', libros de Rodolfo Walsh, la biografía de Atahualpa Yupanqui, la historia del caudillaje en Argentina, la biografía de Facundo Quiroga de Felipe Varela, libros de poemas de Armando Gómez, 'Por qué no soy cristiano' de Bertrnad Rusell... Somos un continente en permanente lucha por una sociedad más justa y me gusta incentivar a los jugadores para que no piensen que el fútbol es lo único que tienen en la vida. Porque si es así van a ser muy pobres por más que tengan mucho dinero. Dante Panzieri decía que antes la formación de los chicos estaba a cargo de maestros que tenían muchas verdades y poca cultura. Después los maestros fueron reemplazados por los preparadores físicos, mucho más ricos en cuanto a la dialéctica pero ignorantes de toda verdad en cuanto al juego. En nuestro trabajo lo más importante es la capacidad de generar y canalizar las emociones para lograr el mejor de todos los climas, más allá de la acechanza de la derrota que obra muchas veces, y sobre todo en las personas de carácter menos fuerte, como argumento de conflicto. Alguien tiene que dar un puntapié y decir: "Vamos a recatar los valores que emanan del deporte porque son inherentes al hombre y es el hombre el que juega. Vamos a dejarnos de que esto parezca una tragedia griega o un circo romano". El fútbol no es capaz de paliar el sufrimiento humano. Es mentira. He estado en tres Mundiales y el éxito no cambió absolutamente nada.

domingo, 6 de junio de 2010

HORKHEIMER Y ADORNO, 1969

La diversión, una de las funciones principales de las industrias de cultura (cultura de masas), conduce en realidad a la frustración puesto que sólo es un espejismo que en realidad esconde el conformismo. El individuo no existe, sino que es reemplazado por una pseudo individualidad en la que cada uno se identifica con lo universal.
Las industrias culturales refuerzan una ideología única simulando unas diferencias inexistentes.

sábado, 5 de junio de 2010

examen

REGULACIÓN, AUTORREGULACIÓN Y CORREGULACIÓN DE LA ÉTICA EN LA COMUNICACIÓN.
Comparando estas tres vías, se puede llegar a la conclusión de que la mejor forma para regular una ética en la profesiones relacionadas con la comunicación audiovisual es la co-regulación, ya que el ámbito de la comunicación tiene un fuerte componente social, es decir, en un código ético para la profesión no se puede dejar de lado la opinión de la sociedad sobre el tema, ya que la sociedad se ve directamente implicada en las decisiones que tomes como profesional.
Intentando observar el tema de un modo objetivo, considerar la autorregulación elegida por los profesionales del medio como ética de la profesión, es dejar fuera de juego a la sociedad, las principales teorías para defender este modo de llegar una ética en la comunicación, dicen que la sociedad no puede juzgar la comunicación ya que no sabe como es tu trabajo (es la principal baza para dejarse gobernar por un código ético autorregulado). Pero este modo de pensar se puede extrapolar a todos los ámbitos de la vida (¿por qué un gobierno me tiene que dictar unas leyes y decidir sobre que es un acto es ético o legal si quien ha decidido esas leyes no sabe como es mi vida, ni mi forma de pensar, ni mi entorno?), por lo que pierde validez en el entorno de la sociedad en la que actúan los medios. Al igual que no se puede adoptar una regulación hecha por la sociedad (leyes hechas por el estado) sin contar con la opinión de los profesionales, ya que la sociedad desconoce la amplitud moral que abarca el ejercicio de la profesión. Por todo esto, si respetas el sistema en el que funciona la sociedad, llegas a la conclusión de que la co-regulación es el mejor formato para crear una ética de valores a la hora de ejercer la comunicación social dentro del sistema. Esto observándolo siempre desde un punto de vista objetivo. Pero la objetividad absoluta no existe y el mundo está cambiando.
Entre los profesionales se ha generado una corriente crítica respecto a la adopción de códigos. Consideran que se trata de un mecanismo más que inútil, ya que formulan normas demasiado generales, subrayando lo obvio y sin ofrecer grandes aclaraciones a la hora de tomar decisiones sobre determinados asuntos que revisten gran complejidad. Algunos profesionales reiteran el carácter negativo de muchas de estas normas, que especifícan que no debe hacerse y definen los límites de lo permitido en la profesión, en vez de identificar modelos o prioridades éticas. Otros sostienen que las reglas de comportamiento profesional son válidas sólo para los profesionales que las redactaron y aprobaron expresamente: al resto no se les puede imponer su cumplimiento. Argumentan que la conciencia moral personal y las leyes vigentes bastan para orientar a los profesionales y empresas de comunicación, es decir, apuestan por una co-regulación entre las leyes vigentes referidas a la profesión y tu código ético personal. Tampoco faltan voces en contra de los códigos éticos considerándolos una forma de perder libertad de expresión, una forma indirecta de censura, de preservar determinados intereses políticos y controlar periodistas y profesionales del medio (1).
Estos diferentes modos de buscar una ética es el modo en el que se ha ido actuando durante el siglo XX, sobre medios de comunicación que son empresas privadas a favor de unas ideas políticas muy definidas, las cuales en realidad no se preocupan por las personas, sino por el sistema y de que este siga funcionando tal y como está, que sus instituciones, estados y sistema económico no cambie. Los medios no trabajan para lo sociedad formada por individuos, funcionan para la perpetuación de un sistema que en estos últimos años está fallando, que ya no sirve en el mundo que vivimos, un sistema que desvaloriza al individuo de a pie para que unos pocos vivamos bien. Los medios guían tus pensamientos, las cosas por las que te preocupas, nunca te dejan pensar en el cambio, solo instauran miedo y división entre las personas, ya que los medios de comunicación son la mayor potencia para la perpetuación del sistema.
Pero a medida que vamos avanzando en está revolución tecnológica que estamos viviendo, y gracias a Internet, nos vamos dando cuenta que el mundo está cambiando, y no se pueden aplicar estas tres formas de regular un código ético, ya que estás formas y conclusiones están basadas en un mundo en el que todo el sistema moral y de regulación parece haberse resuelto en términos de Nación y territorio local, bajo el control de los estados. Este era el mundo del siglo XX. En el siglo XXI vivimos en un mundo que se ha hecho más pequeño, cada acto tiene consecuencias de manera global e internacional por lo que no podemos estar sujetos a una ética profesional ni siquiera realizada a través de nuestra propia forma de ver las cosas, hay que tener en cuenta todas las culturas, pueblos y personas, teniendo en cuenta que todos somos diferentes (por mucho que nos quieran inculcar la igualdad), cada persona es un mundo y si creas un código ético estas forzando al profesional a ser de una manera que no es. Hay que llegar a una ética basada el respeto a lo diferente e huir del miedo al cambio, sabiendo que es normal que la gente no piense lo mismo que tú, luchar contra la injusticia, por que el mundo puede girar y cambiar hasta que el que sufra la injusticia seas tú, y entonces será demasiado tarde para que te importe. ¨ La ética de la comunicación en el siglo XXI tiene que partir del diálogo, de la aceptación de la libertad de otros, sin universales absolutos, el imperativo categórico debe ser: sé libre ¨ (Rafael Capurro, Universidad Autónoma de Barcelona).
Estamos viviendo una época de crisis en la que viene implícita (casi lo exige la situación) un cambio de valores. Es un momento en el que la ética de la comunicación tiene que tomar distancia crítica con respecto a la agenda comunicativa de la sociedad y de la política. La finalidad como profesional de la comunicación ha de ser encontrar una ética propia y personal a favor de la mejora de la humanidad, esto implica buscar otra manera diferente a la regulación impuesta por el estado, diferente a una autorregulación hecha por los profesionales, ya que sería instaurar las formas de ver las cosas al resto de profesionales sin contar con ellos. Y por supuesto quitarle validez a la co-regulación ya que es la simbiosis entre las dos anteriores, en ninguna de estas tres vías se tiene en cuenta al ser humano como individuo y eso, debería ser lo más importante a la hora de ejercer la profesión. Esto es un mundo de individuos, todos diferentes, todos importantes y hay que conseguir que podamos vivir todos juntos y en paz.

ENRIQUE ARIAS RODRÍGUEZ
1.- “De la ética desprotegida” (Mónica Codina) cap. 4 “autorregulación profesional y estándares en el periodismo audiovisual. Pág. 77